Faena aterriza en Nueva York sin conformarse con una simple apertura: presenta un auténtico show. Tras revolucionar la hospitalidad en Buenos Aires y Miami Beach, Alan Faena trae ahora su estética dorada y surrealista al West Side de Manhattan.
La imponente torre diseñada por Bjarke Ingels Group en el 500 West 18th Street, con vistas a la High Line, alberga un proyecto que combina hotelería de lujo con fantasía cultural.
Un viaje inmersivo por el arte y el diseño
Al ingresar, los huéspedes se topan con la imponente Catedral, donde el mural El viaje sefirótico del argentino Diego Gravinese marca el inicio de un recorrido sensorial. A continuación, la Sala de Estar fusiona elementos Art Déco con una terraza sobre el parque elevado, mientras que La Cava exhibe una obra lumínica de Chris Levine. En El Secreto, la noche adopta un aire clandestino con la bola disco desconstruida de Sebastián Errazuriz, y la galería que conecta estos espacios presume un original de Keith Haring, homenaje al legado artístico neoyorquino.
Gastronomía y bienestar en clave Faena
La experiencia se extiende a la mesa con La Boca, liderada por el chef Francis Mallmann: paredes cubiertas de murales de Edgardo Giménez y brasas que evocan la Patagonia crean un festín para todos los sentidos. Próximamente, la Tierra Santa Healing House ofrecerá un santuario de 12,000 pies² con hammam, saunas y rituales de sanación sudamericanos. Para completar la oferta, el Teatro Faena, de estética cabaret dorado, abrirá sus puertas en la primavera de 2026.
Un espacio público más allá del hospedaje
La plaza exterior del hotel se convierte en escenario de Faena Art, la fundación cultural de la marca, con obras y performances gratuitas. Este gesto subraya la visión de Faena: sus hoteles son parques culturales abiertos a la comunidad, no refugios aislados.
Con Faena New York, la ciudad suma un alojamiento que desafía convenciones, mezcla pianos de cola para bebés con altares de disco-ball y consolida una nueva dimensión del lujo neoyorquino.
