Un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) concluye que las vacunas contra el COVID‑19 continúan ofreciendo protección significativa contra enfermedades graves en niños sanos, un hallazgo que contrasta con las dudas expresadas por algunos funcionarios federales en los últimos meses.
Resultados del análisis: reducción de visitas a urgencias
Entre finales de agosto de 2024 y principios de septiembre de 2025, las vacunas disminuyeron el riesgo de visitas a salas de emergencia y centros de atención por COVID‑19 en un 76% entre niños de 9 meses a 4 años, y en un 56% entre menores de 5 a 17 años. Los datos provienen de aproximadamente 98,000 visitas analizadas y fueron publicados en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR) de los CDC.
Los autores señalan que los niños incluidos tenían distintos niveles de inmunidad previa por infecciones o vacunaciones anteriores, por lo que el análisis se centró exclusivamente en la protección adicional proporcionada por las vacunas de la temporada 2024‑2025.
Un estudio que contradice afirmaciones oficiales
Los resultados parecen contradecir declaraciones del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien ha cuestionado la eficacia de las vacunas en niños sanos. También responden a inquietudes planteadas por otros funcionarios federales sobre la utilidad de continuar recomendando la vacunación pediátrica.
El estudio se publica en un contexto de creciente preocupación entre expertos en salud pública por la pérdida de credibilidad científica de los CDC y por denuncias de interferencia política en los procesos de investigación.
Reacciones dentro de los CDC
La Dra. Debra Houry, quien dejó su cargo como directora médica de los CDC en agosto, calificó la publicación como un mensaje alentador. Destacó que el MMWR continúa generando evidencia científica sólida, incluso tras los recortes recientes en la Oficina de Ciencia de la agencia.
La Oficina de Ciencias, responsable del MMWR, fue una de las áreas afectadas por despidos masivos durante el cierre gubernamental de octubre, despidos que luego fueron revertidos temporalmente por orden judicial. Desde enero, los CDC han enfrentado tres rondas de recortes de personal.
Cambios en la política de vacunación bajo la nueva dirección
La postura de la agencia respecto a las vacunas contra el COVID‑19 ha cambiado bajo el liderazgo de Kennedy, un crítico de larga data de las políticas de vacunación y actual supervisor de todas las agencias federales de salud.
En una audiencia del Comité de Finanzas del Senado, Kennedy afirmó que no existían estudios que demostraran la eficacia de las vacunas en niños sanos y que no había datos clínicos que respaldaran las recomendaciones de vacunación para este grupo.
Sin embargo, investigaciones previas de los CDC han mostrado de manera consistente que las vacunas y los refuerzos reducen el riesgo de enfermedad grave tanto en adultos como en menores.
Debate entre agencias federales de salud
En mayo, Kennedy anunció que los CDC dejarían de recomendar las vacunas contra el COVID‑19 para niños sanos y mujeres embarazadas, una decisión que evitó el proceso regulatorio habitual. Meses después, un panel asesor designado por él votó en contra de mantener una recomendación universal, sugiriendo en cambio que cada familia consulte con su médico.
En paralelo, dos altos funcionarios de la FDA, Marty Makary y Vinay Prasad, expresaron dudas sobre los beneficios de los refuerzos en un editorial del New England Journal of Medicine.
Prasad también afirmó en un memorando interno que las vacunas habían causado la muerte de al menos 10 niños y que no existían datos confiables sobre sus beneficios en menores sanos. Estas afirmaciones fueron rechazadas por doce excomisionados de la FDA, quienes escribieron en la misma revista que existe evidencia sustancial de que la vacunación reduce el riesgo de enfermedad grave y hospitalización en niños y adolescentes.
