La presión arterial (PA) se refiere a la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras circula por ellas. Cuando esta presión se mantiene elevada de forma constante, se denomina hipertensión. La medición de la PA incluye dos valores: la presión sistólica (cuando el corazón late) y la presión diastólica (cuando el corazón está en reposo entre latidos). Un nivel saludable se considera igual o inferior a 120/80 mmHg.
Factores que alteran la presión arterial
La presión arterial varía a lo largo del día y puede aumentar durante el ejercicio físico, situaciones de estrés o por el consumo reciente de tabaco, alcohol, cafeína o actividad física. Incluso posturas incorrectas al medirla, como cruzar las piernas o no apoyar el brazo a la altura del pecho, pueden elevar los valores.
Según las guías de la American College of Cardiology y la American Heart Association (2017), se considera hipertensión una lectura igual o superior a 130/80 mmHg. El informe del Comité Nacional Conjunto (2003) establece el umbral en 140/90 mmHg.
Consecuencias de la hipertensión en la salud
La presión arterial elevada puede dañar órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos. Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. También puede provocar deterioro cognitivo, demencia, pérdida de visión, disfunción renal y sexual.
Tipos de hipertensión
- Hipertensión primaria o esencial: No tiene una causa específica. Se asocia con el estrechamiento de las arterias pequeñas, lo que obliga al corazón a bombear con más fuerza. Es la forma más común y está relacionada con el envejecimiento y hábitos poco saludables.
- Hipertensión secundaria: Provocada por enfermedades como trastornos renales u hormonales, o por el uso de ciertos medicamentos.
Factores de riesgo
- Genéticos: Tener familiares con hipertensión aumenta la probabilidad de desarrollarla.
- Historial médico: Enfermedades como diabetes, lupus, síndrome de Cushing o tumores suprarrenales pueden estar relacionadas.
- Medicamentos y sustancias: Antiinflamatorios, anticonceptivos, antidepresivos y drogas como anfetaminas o cocaína pueden elevar la PA.
- Otros factores: Edad, género, etnia, dieta, colesterol, embarazo, estrés, falta de sueño y enfermedades virales como COVID-19 también influyen.
Influencia de la edad y el estilo de vida
Con el envejecimiento, las arterias se endurecen, lo que eleva la presión arterial. Antes de los 55 años, los hombres tienen mayor riesgo; después de la menopausia, las mujeres lo superan. Personas de origen africano o caribeño también presentan mayor predisposición. Dietas altas en sal, cafeína y bajas en potasio y fibra agravan el problema.
El sedentarismo, el consumo de tabaco y alcohol, y el colesterol LDL elevado contribuyen al desarrollo de hipertensión. También influyen el estrés crónico, la personalidad tipo A, el embarazo (hipertensión gestacional) y el fenómeno de “bata blanca” (ansiedad al medir la PA en consulta).
COVID-19 y presión arterial
Estudios recientes indican que el virus SARS-CoV-2 puede elevar la presión arterial al alterar el sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS), reducir la actividad de la enzima ACE2 y aumentar los niveles de angiotensina II, lo que favorece la aparición de hipertensión.
Diagnóstico y tratamiento
La hipertensión suele ser asintomática, por eso se le llama “asesino silencioso”. Puede causar síntomas leves como dificultad para respirar, mareos al levantarse o caídas. Se diagnostica mediante dispositivos como esfigmomanómetros o monitores digitales.
Cambios en el estilo de vida
Para controlar la presión arterial, se recomienda:
- Ejercicio aeróbico regular (≥150 minutos semanales)
- Abandono del tabaco
- Reducción del consumo de sal (<1.500 mg diarios)
- Control del peso, estrés, glucosa y alcohol
Consumo de alcohol
Los hombres deben limitarse a dos bebidas al día y las mujeres a una. Una bebida equivale a 1 oz de licor, 5 oz de vino o 12 oz de cerveza. Se aconseja consumir alimentos bajos en grasa, sal y calorías, como leche descremada, frutas, verduras y cereales integrales.
Alimentación recomendada
Evitar alimentos ricos en grasa y sal como mantequilla, carnes grasas, lácteos enteros, frituras y productos procesados. La dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión) es ideal para mantener la PA en niveles normales.
Medicación antihipertensiva
Los fármacos más utilizados incluyen:
- Inhibidores de la ECA (ej. enalapril, captopril): bloquean la producción de angiotensina II.
- Bloqueadores de receptores de angiotensina II (ARBs) (ej. losartán, metoprolol): impiden que la angiotensina II actúe sobre los vasos sanguíneos.
- Bloqueadores de canales de calcio (CCBs) (ej. amlodipino, nifedipino): relajan los vasos sanguíneos.
- Diuréticos
