La gobernadora Kathy Hochul anunció este martes que renovará la orden ejecutiva que permite a los farmacéuticosprescribir y administrar la vacuna contra el COVID-19 a cualquier residente del estado que la solicite. La medida actual, firmada el 5 de septiembre, tiene una vigencia de 30 días y será extendida por otros 30 días a partir del 5 de octubre.
Respuesta ante restricciones en farmacias
La decisión de Hochul surgió como reacción a la política de CVS y otras cadenas farmacéuticas, que comenzaron a exigir receta médica para aplicar la vacuna. La gobernadora criticó la lentitud de CVS en la distribución del biológico en Nueva York, insinuando que la empresa sigue demasiado de cerca las directrices federales.
CVS, por su parte, aseguró que sus farmacias y clínicas MinuteClinic cuentan con suficiente suministro de la vacuna actualizada y que ya están vacunando a los pacientes.
Garantizar autonomía médica para los neoyorquinos
Desde la oficina de Hochul se explicó que la medida busca proteger el derecho de los ciudadanos a decidir sobre su atención médica, especialmente en medio de la incertidumbre que se vive en Washington. “Ante la falta de liderazgo federal, debemos hacer todo lo posible para garantizar que los neoyorquinos tengan acceso a las vacunas y la atención médica preventiva de las que dependen”, expresó la gobernadora en su declaración inicial.
Un portavoz añadió que esta orden permitirá a las familias acceder a la vacuna de forma rápida, segura y cercana, mientras se trabaja en una solución legislativa más duradera.
Contexto político y debate en el Senado
La firma de la orden coincidió con una tensa audiencia en el Comité de Finanzas del Senado, donde Robert Kennedy Jr. fue cuestionado por senadores de ambos partidos sobre su postura frente a las vacunas. El debate se centró en los cambios recientes en las políticas de salud pública, incluyendo la salida de personal clave en los CDC, el nombramiento de críticos de las vacunas en comités asesores y las nuevas recomendaciones que podrían limitar el acceso a la inmunización.
Kennedy, visiblemente molesto, rechazó las críticas, pero sus declaraciones generaron inquietud al poner en duda la seguridad y eficacia de las vacunas desde su posición en el Capitolio.
