La selección española esperó a divisar las colinas de Hollywood para ofrecer su actuación más completa del campeonato. En una ciudad marcada por el espectáculo —desde el showtime de los Lakers hasta los escenarios de Tarantino— España mostró su versión más genuina: fútbol de toque, llegada constante y una personalidad que sostuvo cada tramo del encuentro. En ese escenario, el equipo anuló a Austria, una selección más física que técnica, y desplegó un juego que mereció incluso más goles de los que finalmente quedaron registrados.
El dominio español tras los primeros minutos de tensión
Superado el primer sobresalto, España comenzó a dialogar con el balón. Todas las líneas participaron en una trenza de jugadas que fluían con naturalidad. Los laterales, con un estilo casi brasileño, aportaron goles y asistencias. El conjunto dirigido por De la Fuente ofreció una hora de fútbol que permitió al aficionado español conectar plenamente con el Mundial, hasta ahora más pendiente de otras estrellas del torneo.

La pausa y la exhibición
La primera misión del equipo fue templar el ímpetu austríaco. Austria entró al partido con intensidad, buscando colapsar a Rodri y Pedri mediante una emboscada de camisetas blancas. Era el duelo entre el atletismo y el toque. De la Fuente apostó por el once que había brillado ante Arabia Saudí, con Pedro Porro por la derecha y Dani Olmo en su rol de jugador invisible para los rivales. Lamine Yamal, perseguido por Laimer, debió superar una marca asfixiante. Tras la primera pausa, emergió la España más alegre y vertical. Un gol anulado a Cucurella fue el aviso de lo que estaba por venir. El tanto se podía encontrar en cualquier jugada.
El primer golpe: Oyarzabal abre el marcador
En los mejores minutos de España en el campeonato, Cucurella irrumpió por la izquierda y envió un pase raso al punto de penalti. Oyarzabal lo acarició hacia la red con la sutileza de un veterano. El repertorio del zurdo parecía inagotable y España se adueñaba del partido con autoridad.
Los laterales, protagonistas de un despliegue total
En pleno dominio español, el guante de Schlager y el larguero evitaron que Baena anotara un gol de falta digno de un estudio cinematográfico. El portero también frustró el segundo de Lamine. España llegó al descanso con un marcador corto, pero con la acreditación de candidata en la solapa.
Austria intenta reaccionar, pero España sentencia
Austria buscó aire con cuatro cambios al inicio de la segunda mitad, pero lo que se intuía era otro gol español. Lamine Yamal insistía en cada jugada, buscando el último regate. La recompensa llegó: Baena colocó un centro perfecto en la cabeza de Pedro Porro para el segundo tanto. Era el momento del alivio y la celebración. Cucurella, inmenso durante todo el partido, asistió nuevamente a Oyarzabal para el tercer gol. Los Ángeles se tiñó de rojo. La noche era española, de Oscar.
