La escultura Dinosaur, la monumental paloma de aluminio creada por el artista Iván Argote, podría abandonar próximamente su lugar en el Spur de la High Line tras año y medio de exhibición. Sin embargo, miles de neoyorquinos han comenzado a movilizarse para evitarlo. Una petición en línea, que ya supera las 5.000 firmas, solicita que la obra se convierta en una instalación permanente del parque elevado.
Convertir la obra en un símbolo permanente
La petición, titulada Make Dinosaur the Colossal Pigeon Statue a Permanent NYC Fixture on the High Line, insta a la High Line, al Departamento de Parques de la Ciudad y a los socios institucionales a trabajar con el artista para extender la instalación o designar la escultura como arte público permanente.
Su creador, Brett Tulip, argumenta que retirar la pieza significaría perder una obra que “se ha vuelto profundamente significativa para la comunidad en un corto período de tiempo”. Para muchos residentes, la escultura ya forma parte del paisaje emocional del West Side.
Comentarios que revelan un fuerte apego vecinal
Los firmantes han dejado mensajes que muestran el vínculo afectivo que la ciudad ha desarrollado con la escultura. Un residente del vecindario escribió que, con el tiempo, la paloma gigante se ha convertido en una presencia cotidiana que le aporta alegría, ya sea brillando bajo el sol o cubierta de nieve.
Otro comentario destaca el simbolismo del ave: “La paloma es un ícono de Nueva York: social, adaptable e inteligente. Mantengámosla en la High Line”. La intención colectiva queda sintetizada en un mensaje breve y contundente: “El dinosaurio se queda”.
Un impacto cultural evidente
Aunque las 5.199 firmas verificadas representan una fracción mínima de los más de ocho millones de habitantes que residen en la ciudad, la campaña refleja cómo ciertas obras de arte público logran integrarse en la vida urbana y generar sentido de pertenencia. La petición evidencia que Dinosaur no solo ha sido una instalación temporal, sino un elemento que ha contribuido a definir el espacio para muchos residentes y visitantes.
Decisión podría marcar el futuro del arte público en la High Line
La High Line, conocida por su programa rotativo de arte contemporáneo, no ha anunciado aún si considerará la permanencia de la pieza. La petición, sin embargo, abre un debate más amplio sobre el papel del arte público en la ciudad, la relación emocional que los neoyorquinos establecen con estas obras y la posibilidad de que algunas instalaciones temporales se transformen en hitos permanentes.
