Un equipo de investigadores liderado por la doctora Noelia Rodríguez-Martín, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Granada, ha publicado un estudio revelador en la revista Frontiers in Nutrition. La investigación compara el impacto ambiental de cuatro patrones alimentarios equilibrados: omnivoro mediterráneo, pesco-vegetariano, ovo-lacto-vegetariano y vegano.
Cada dieta fue diseñada para aportar 2,000 kilocalorías diarias, siguiendo estándares nutricionales reconocidos por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Academia Nacional de Medicina de EE. UU.
Resultados ambientales: menos carbono, agua y tierra
Los hallazgos muestran que cambiar de una dieta mediterránea omnívora a una dieta vegana puede reducir:
- Emisiones de gases de efecto invernadero: de 3.8 kg a 2.1 kg de CO₂ equivalente por persona al día (−46 %)
- Uso de agua: de 10.2 a 9.5 m³ diarios (−7 %)
- Uso de tierra: reducción del 33 %
Las dietas pesco-vegetarianas y ovo-lacto-vegetarianas también mostraron reducciones significativas, con emisiones de 3.2 kg y 2.6 kg de CO₂ respectivamente, lo que representa una disminución de hasta 35 % en comparación con la dieta omnívora.
Además, la dieta vegana logró:
- Más del 50 % de reducción en indicadores de impacto ecosistémico
- Más del 55 % de disminución en incidencia de enfermedades relacionadas con la dieta base omnívora
Nutrición completa con ajustes mínimos
Los tres menús basados en plantas cumplieron con casi todos los requerimientos nutricionales. Solo se identificaron deficiencias leves en vitamina D, yodo y vitamina B12, nutrientes que pueden ser fácilmente compensados mediante suplementos o alimentos fortificados.
“Comparando dietas con la misma cantidad de calorías, encontramos que la vegana genera 46 % menos CO₂, usa 33 % menos tierra y 7 % menos agua”, explicó Rodríguez-Martín.
Cambios graduales también suman
El estudio subraya que no es necesario adoptar el veganismo completo para contribuir al medio ambiente. Incluso pequeños pasos hacia una dieta más vegetal pueden reducir emisiones y conservar recursos.
“No necesitas ser completamente vegano para marcar la diferencia”, afirmó Rodríguez-Martín. “Cada cambio cuenta”.
Tendencia global en crecimiento
Actualmente, alrededor del 1.1 % de la población mundial se identifica como vegana, y el movimiento sigue creciendo. En enero de 2025, más de 25.8 millones de personas participaron en Veganuary, un aumento del 35 % respecto al año anterior, según datos recopilados por Perplexity.
Este crecimiento refleja un interés creciente por alimentaciones sostenibles, tanto por razones éticas como ambientales y de salud.
Implicaciones para políticas públicas y consumo responsable
Los resultados del estudio podrían influir en futuras políticas de salud pública, sostenibilidad alimentaria y educación nutricional. Al demostrar que las dietas basadas en plantas pueden ser nutricionalmente completas y ambientalmente responsables, se abre la puerta a estrategias de transición alimentaria que respeten la diversidad cultural y las necesidades individuales.
