Falta un año para reencontrarnos con Shane Hollander, Ilya Rozanov y el fenómeno pop-cultural que representa Rivalidad Calentada, la adaptación de Crave/HBO de las novelas Game Changers de Rachel Reid. Pero para quienes no pueden esperar más tensión romántica, pruebas secretas en hoteles y caídas de agujas al ritmo de t.A.T.u., la parodia musical no autorizada de Dylan MarcAurele llega como un bálsamo perfecto.
El crítico Adam Feldman, de Time Out, lo resumió con precisión: “Por derechos, esta parodia obscena no debería ser tan divertida como lo es”. Dirigida por Alan Kliffer en un espacio del sexto piso del Culture Club —el complejo de Chelsea que antes albergó el Hotel McKittrick—, la producción se inscribe en la tradición irreverente del camp más puro, heredera de Silence! The Musical y de la primera puesta de Titaníque en Asylum.
El origen acelerado de una parodia que tomó forma en tiempo récord
MarcAurele, dramaturgo y compositor neoyorquino conocido por satirizar desde Miguel Ángel hasta MEG4N, relata que la creación del espectáculo fue un torbellino creativo. La serie televisiva terminó en diciembre y, apenas semanas después, ya existía un borrador del musical.
Entre residencias artísticas, talleres y reescrituras frenéticas, el proceso fue “caótico, pero divertido”. El autor admite que descartó cerca de un tercio del primer borrador tras una lectura en frío con el elenco, lo que dio paso a una versión más sólida y afinada.
El coro de Susans y la mirada femenina que impulsó el fenómeno
Uno de los elementos más comentados del musical es el coro de amas de casa cachondas, todas llamadas Susan. MarcAurele explica que buscaba un dispositivo escénico que guiara al público a través de la historia y, al mismo tiempo, comentara el fenómeno cultural que rodea a la serie.
Reconoce que la popularidad de Rivalidad Calentada se debe, en gran medida, a su resonancia emocional entre mujeres heterosexuales, un detalle que quiso incorporar con humor y complicidad.
Condensar una historia extensa en 80 minutos de teatro musical
Tanto las novelas como la serie abarcan múltiples líneas temporales y arcos emocionales. Para MarcAurele, el desafío fue seleccionar los momentos más impactantes y transformarlos en números musicales con ritmo, sorpresa y coherencia dramática.
El autor se permitió licencias creativas: vio la serie una sola vez, tomó notas y trabajó únicamente con esos apuntes, dejando espacio para reinterpretar y conectar puntos desde la libertad artística.
Construcción de personajes y versiones meta en escena
Los protagonistas Jimin Moon y Jay Armstrong Johnson interpretan versiones musicales —y ligeramente meta— de Shane e Ilya. MarcAurele explica que la capacidad de cantar modifica la interioridad de los personajes: Shane se vuelve más dulce e inocente, mientras que Ilya mantiene su dureza exterior, pero revela vulnerabilidad a través de sus canciones.
Cameos, humor interno y participación del público
Uno de los momentos más celebrados es el cameo del personaje Scott Hunter, interpretado cada noche por un voluntario del público. La idea surgió por necesidad —faltaban actores— y terminó convirtiéndose en un juego teatral que varía en cada función.
El musical está salpicado de bromas internas: el famoso trasero de Ilya, la frase icónica “Gurl” de María y referencias que los fans reconocen al instante. Algunas ideas quedaron fuera por tiempo, como un arco cómico sobre el padre de Ilya que nunca llegó al escenario.
Música original y guiños a t.A.T.u.
Aunque la serie televisiva tiene momentos musicales memorables, MarcAurele quiso que el público se sumergiera primero en un musical original. Solo en el instante perfecto aparece el guiño a “All the Things She Said”, generando una reacción inmediata entre los espectadores.
La recepción del equipo original y el futuro de la parodia
HBO asistió a una función y celebró la propuesta. MarcAurele también ha recibido señales positivas de Jacob Tierney y Rachel Reid. Para él, la parodia bien hecha amplifica el amor por la obra original.
Sobre un posible salto a Broadway, responde con humor: “Aún no se ha hundido que estemos fuera de Broadway. Pase lo que pase, estoy feliz”.
Nueva York, batidos y posibles secuelas
Entre risas, MarcAurele imagina cómo reaccionaría un neoyorquino promedio ante la forma de correr de Scott Hunter: “Lo que sea, no te interpongas en mi camino”. También confiesa su batido favorito —en Hudson Market, justo al lado del teatro— y admite que aún no decide si habrá parodia de The Long Game.
Por ahora, Heated Rivalry: The Unauthorized Musical Parody continúa presentándose en el Culture Club hasta el 7 de septiembre, celebrando con humor, música y descaro el universo que conquistó a miles de fans.
