La reconocida pizzería L’Industrie, una de las más aclamadas de Nueva York, acaba de abrir una nueva sede en pleno corazón de Little Italy. Con esta apertura, el equipo detrás de la marca suma su tercera ubicación y se instala en uno de los barrios más visitados de la ciudad, aportando una nueva energía gastronómica a una zona marcada por el turismo y la tradición italiana.
Una búsqueda extensa que culmina en Grand Street
El nuevo proyecto es fruto de la colaboración entre Massimo Laveglia, Nick Baglivo y Manuel Jiménez, quien comenzó como repartidor de pizzas en Harlem y, tras cinco años en L’Industrie, pasó de gerente general a socio.
Después del éxito de la sede inaugurada en 2023, el equipo inició una búsqueda para un tercer local. Durante tres años evaluaron más de 20 espacios en distintos vecindarios, pero ninguno encajaba del todo. El número 25 en la lista —un antiguo local de Margherita NYC en Grand Street— resultó ser el indicado.
La ubicación, equidistante de West Village y Williamsburg, facilita el control de calidad entre las tres sedes. Aunque no buscaban específicamente Little Italy, el equipo vio en el barrio una oportunidad para revitalizar la zona con una propuesta de alta calidad. Como señala Jiménez, “traer una porción realmente buena puede devolver emoción a Little Italy”.
Vecinos de un ícono neoyorquino
La nueva pizzería se encuentra justo al lado de Ferrara Bakery & Café, la legendaria pastelería de 134 años conocida por sus cannoli, colas de langosta y helados. Desde la ventana de L’Industrie puede verse la icónica estatua del cono de helado de Ferrara, un recordatorio de la historia del barrio y, al mismo tiempo, un guiño amistoso a la competencia: L’Industrie también ofrece helados y sorbetes propios.
Un espacio diseñado para comer de pie y al paso
Fiel al estilo de sus otras sedes, la nueva ubicación funciona como un concepto de stand‑up y grab‑and‑go. El mostrador ocupa el centro del espacio, acompañado por una nevera con postres como feuille de mille y pistacho tres leches, y una vitrina con pasteles y bomboloni.
Un mostrador metálico recorre el perímetro para quienes prefieren comer allí mismo, y una barra frente a la cocina permite observar a los pizzaiolos estirando la masa y preparando las rebanadas.
La decoración mantiene la estética minimalista de la marca: latas de tomate, cajas de pizza apiladas hasta el techo de ladrillo arqueado, una camiseta de fútbol enmarcada y detalles que homenajean al vecindario, como un póster de Rocky Balboa. Una gran ventana hacia Grand Street y las ventanas plegables abiertas en primavera completan la experiencia.
El menú clásico que los fanáticos esperan
La nueva sede ofrece el menú completo que ha convertido a L’Industrie en un fenómeno: la famosa rebanada Burrata, el pepperoni clásico y la indulgente Tartufo con trufa y umami.
Los miércoles continúan con el sándwich del día, que ya ha incluido opciones como pollo a la vodka y ensalada César de camarones. También están disponibles los helados y sorbetes de temporada, actualmente en sabores de cantalupo y pistacho.
El equipo adelanta que podrían probar nuevos postres exclusivos para esta ubicación.
Una apertura concurrida, pero manejable
Durante una visita entre semana, tanto turistas como residentes se acercaban incluso antes del horario de apertura para asegurar sus rebanadas. A las 12:30 p.m., el flujo era constante pero sin aglomeraciones, con espacio suficiente en el mostrador y muchos clientes optando por llevar su pizza a la calle.
Por ahora, las filas no son largas, aunque es probable que crezcan a medida que la noticia se difunda. Y si la espera se vuelve demasiado larga, siempre queda la opción de pedir un pastel completo para llevar.
