Por qué algunos nutricionistas recomiendan comer como un bebé para bajar de peso

Fecha:

Si buscas perder esos kilos de más para el verano, te encantará este plan de dieta: comer como un bebé.

Un bebé es la clave del bienestar adulto. Es extraordinario que un bebé sin ninguna experiencia de vida pueda darnos una guía para una vida saludable.

La buena noticia es que no tienes que ponerte un babero ni subirte a una trona gigante para seguir estos consejos para bebés. Y, por favor, ni se te ocurra poner «CoComelon» a la hora de cenar.

En cambio, la recomendación es a adoptar tres sencillos hábitos para evitar comer en exceso.

Pace, quien ideó este concepto mientras trabajaba con madres primerizas, recomienda comer la primera comida entre una y tres horas después de despertarse.

Debe incluir una fuente sólida de proteína como huevos, queso o yogur, junto con un carbohidrato fibroso como los cereales integrales. Añadir una porción de fruta o verdura complementa el menú para un comienzo equilibrado del día.

Tres o cuatro horas después, opta por una sopa o ensalada de verduras.

La proteína debe ser la combinación vegana de legumbres y cereales o la adición de carne.

Mantén un nivel de energía estable con un almidón nutritivo como el pan y una porción de fruta.

Una minicomida planificada por la tarde ayuda a llenar el hueco entre el almuerzo y la cena, evitando el hambre excesiva más tarde.

Puede ser una opción pequeña pero satisfactoria, como fruta con queso, una ensalada ligera como plato principal o un batido de proteínas.

La cena debe ser unas cuatro horas después de la minicomida. Comienza con una o dos porciones de verduras cocidas y una ensalada fresca.

La proteína puede ser pescado, ave o carne; combínala con un carbohidrato como patatas, legumbres o un pilaf integral.

Un refrigerio nocturno, idealmente dos o tres horas antes de acostarse, debe ser ligero pero saciante.

Un plátano con leche (de almendras, soja o láctea) funciona bien, o algo fibroso como un poco de mantequilla de cacahuete, almendras o avellanas.

Los cereales ricos en fibra con leche de soja o yogur son otra opción, y para algo caliente, el cacao o el té pueden ser una excelente manera de relajarse.
Comer rápido dificulta que tu cerebro registre que estás lleno, lo que puede resultar en comer en exceso.

Comer rápido también dificulta una digestión adecuada y puede provocar la ingestión excesiva de aire, lo que propicia la indigestión, acidez, hinchazón y gases. Al igual que los bebés, escucha las señales naturales de hambre de tu cuerpo.

Come cuando tengas hambre de verdad, no por razones emocionales o por aburrimiento. Antes de comer algo, pregúntate si tienes algo en mente o si estás aburrido.

Si no sientes hambre, prueba una actividad diferente por un rato. Si te gustan los videojuegos, juega a algo o pinta algo si te sientes artístico. Si al final de la actividad todavía tienes antojo, come un poco y sacia el antojo.

Compartir:

Subscribirse

Popular

Más como esto